viernes, 29 de junio de 2012

Monumento al Maestro / Parque del Alamillo


Entrando por la puerta principal del parque del alamillo y tomando la vía Anular a mano izquierda encontramos un monumento representando una mini-escena de una escuela cualquiera, en un día cualquiera, la figura de un maestro enseñando a sus alumnos, solo hay dos pupitres, uno ocupado por la figura de un niño, el otro vacio, en el se sientan diariamente muchos niños, unos jugando,  otros para hacerse la foto, otros por el simple placer de sentarse, incluso personas mayores, quizás recordando viejos e inolvidables recuerdos.
Es el Monumento “al Maestro”  fue inaugurado en el año 2003 y realizado por el escultor zaragozano, aunque afincado en Sevilla, Ignacio Sancho Caparrini.
De él se dice que sintoniza con el trabajo escultórico tradicional, manejando la materia hasta extraerle sus máximas posibilidades, buceando en los complejos misterios de la forma, transformando la primaria realidad matérica en su más definitivo medio artístico y manejando los volúmenes hasta conseguir desposeerlos de su intrínseca racionalidad                     
En Sevilla podemos ver alguna de sus obras: “en la avenida de la Raza (Rotonda Molini)”,  “en  el museo Taurino de la Maestranza, bustos de los toreros goyescos Costillares y Pepe-hillo”, “la imagen de María santísima del Consuelo de la Hermandad de la Borriquita”


Aquí tenemos la escena de 2 figuras apenas esbozadas y deformadas ante un bosque
El monumento que vemos en el parque del Alamillo fue encargo del Ayuntamiento Hispalense y clasificado por el autor como  grupo escultórico clásico y muy figurativo
Para mi es importante que de alguna manera se  reconozca la labor callada y fundamental del maestro, de él depende el futuro de la sociedad, son de suma importancia las enseñanzas que se trasmiten en una edad en que la personalidad es moldeable y dirigible y que de alguna manera todo queda  impreso, en bien o en mal en nuestras vidas, a quien no le han quedado grabadas infinidad de enseñanzas de sus profesores que en momentos cruciales ayudan a salir de ellos

Como otras profesiones, sacerdote, medico…. deben ser totalmente vocacionales porque son profesiones de sacrificio, de mucho esfuerzo, de constante superación y generalmente no siempre reconocidas, decía un amigo mío “Si el niño aprende, es listo, sino aprende el maestro no sirve” pues ningún padre puede reconocer que su hijo o es un flojo o su inteligencia no llega para  más.  De ahí que su trabajo debe hacerlo por vocación sin espera de elogio o recompensa. 
Yo, que estudié  Magisterio, nunca sentí esa vocación, hice lo mejor que podía hacer, buscar otro espacio, donde al menos no sintiera la responsabilidad de no estar haciendo las cosas con la debida entrega. Los Niños son personas en formación que requieren todo el esfuerzo. Siempre los he admirado
Y considero de máxima importancia que los padres sientan algo de esa  admiración y en la medida de sus posibilidades colaboren con ellos en la educación de sus hijos, al menos no restándoles autoridad  

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